viernes, 16 de octubre de 2020

¿Para qué sirve la literatura?

La primera clase de tendencias literarias que hemos tenido en el aula ha girado en torno a una pregunta que nos ha lanzado Javi: ¿para qué sirve la literatura? Esta cuestión me evocaba inevitablemente a mis clases de literatura del año pasado. Me recuerdo el año pasado en el instituto, rodeado de amigos y de apuntes, cuando mis preocupaciones tenían mucha más relación con la selectividad que con una inminente pandemia, algo que entonces sonaba más a ciencia ficción que a otra cosa. Y recuerdo a mi profesora de lengua, con la pasión que le caracterizaba solo en las clases en las que nos tocaba literatura, hablándonos de los modernistas y los autores de la Generación del 98.

La situación de crisis a finales del siglo XIX y comienzos del XX, da lugar en el panorama nacional a ese “choque de estilos” entre Modernismo y Generación del 98. Hablamos de dos corrientes bastante complejas, con muchas características, e incluso extensibles a varios campos artísticos. No obstante, su manera de afrontar la realidad de la época los convertía prácticamente en antagonistas. La respuesta de los modernistas a la crisis era la evasión, crear mundos lejanos y bellos en los que refugiarse del oscuro mundo que los rodeaba. Los autores del 98, por el contrario, optaban por una respuesta mucho más práctica, aplicando el sentido crítico en sus obras y algunos de ellos incluso proponiendo soluciones realistas. Daban, por lo tanto, respuestas muy distintas a la incógnita del sentido de la literatura.

Pero, ¿cuál de los dos bandos tenía razón, si es que alguno estaba en lo cierto? Desde mi punto de vista, simbolizan dos maneras de ver el mundo y la vida. Para los futboleros, a mi parecer representan algo parecido a esos entrenadores que persiguen la victoria a través de un juego más directo y a los que optan por buscarla a través del dominio de la posesión del balón. A un lado, el sentido práctico, la racionalidad y la ortodoxia. Al otro, la belleza como sentido en sí misma, la creatividad y la heterodoxia. Las ciencias y las artes. El cosmos y el caos.

Volviendo a la pregunta original, voy a lanzar una parecida con tal de responderla: ¿para qué sirve el amor? Hay quien dirá que, desde el punto de vista de perpetuación de la especie, garantiza la reproducción entre los individuos. Habrá también quien diga que es el camino que nos conduce a la felicidad. De nuevo estamos ante dos posturas. Al final todo es cuestión de puntos de vista, de la actitud que adoptamos a la hora de entender el mundo. Puede que las dos posturas sean necesarias, y que la tensión entre ellas tenga como consecuencia el equilibrio. Algo similar a lo que expresaba el antiguo concepto del yin y el yang. O puede que el verdadero sinsentido sea precisamente preguntarse por el sentido de conceptos, por otro lado tan imprescindibles en nuestras vidas, como el amor o la literatura.

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